La manada sobrevive

No os pasa que estamos artos de tanto miedo, terror, pavor, ansiedad, pandemia, virus, vacunas, negocios y muchas cosas más. ¡hace pereza solo leerlo!

Os podría mentir pero os puedo ser sincero, pero aquí siempre digo la verdad, estoy viviendo una etapa difícil, como quizás jamás la hubiera imaginado, una historia surrealista como uno de los mejores libros de Tolkien. Estoy a punto de perderlo absolutamente todo, aunque hay algo que jamás pueden quitarme. Esta es y será mi libertad. Quiero que sepas que voy a salir y voy a disfrutar de las cosas que me ofrece la vida, sin mirar atrás y anclarme en el pasado. Quiero saber que gracias a mis mejores amigos hoy soy lo que soy. Se me da muy mal decir adiós. Pero despido la etapa por finalizada.

Crecer es aprender a despedirse, he dicho siempre. Quizás sólo por eso, puede que aún hoy siga siendo un inmaduro, ya que necesito mi manada para sobrevivir a todos los problemas que afrontamos a lo largo de nuestra vida.  Aunque si lo pienso, me alegro tanto de tenerlos, quien tendría una buena historia, sino tuviera nadie a quien compartirlo. Ahora ya me voy a ir, me voy a despedir de esta etapa como hago siempre en este blog, en silencio, con pocas palabras, sin decir nada a nadie, sin despedirme de veras. Si en este blog, en cualquier momento, dejo una frase a medias, una de esas que siempre he sido incapaz de acabar, ya sabes de qué va.  El caso es que después de ya no sé cuántos años escribiendo aquí –también soy muy malo para las fechas–, empiezo una nueva etapa. Una nueva etapa donde iremos juntos en manada, solos, como esos lobos solitarios en el bosque, juntos a otro sitio, a otro lugar, a empezar otro proyecto que ahora no viene al caso. O igual a mi casa, a escribir en mi blog, eso ya lo veremos porque lo cierto es que aún tengo cosas por decidir y por cerrar. Da lo mismo lo que pase.

Sin embargo, antes de irme, ¡un paréntesis! No me voy del blog, nos veremos por aquí, entre miles de errores y algún éxito. Espero que volvamos a encontrarnos juntos en todos los nuevos proyectos que vienen. Precisamente, ellos tienen muchas ganas, están locos, me hacen caso y no saben como me llegan a convencer que lo que estamos haciendo es histórico. Mi terapia ha sido en abrazarles, en confiar en ellos, en dejarme llevar, en llorarles en el hombro, en explicar cada emoción salida de dentro, sin filtros, con verdad.

Tampoco quisiera darme la importancia que no tengo. Soy muy consciente de mucho que me queda, de lo mindundi que sigo siendo al lado de gente muy grande a la que admiro y seguiré admirando por su forma de plasmar el miedo, la esperanza, la rabia o la soledad.  Pero como ocurre con los abrigos que te dejan, siempre encuentras tu manera de arremangártelos y hacerlos tuyos aunque sólo sea de manera temporal. Y hasta te diría que abrigan más. No sólo por la tela que sobra. Sino por las arrugas que crean, y como todo el mundo sabe, cuando algo o alguien tiene arrugas, como que refugia más.

Me voy, ah, sí, que el último que apague la luz, –que no está la factura para dejarla encendida–, pero que sobre todo jamás cierre la puerta.

Porque vamos a salir, salirnos de nuestro camino.

Porque esta noche y esta vez, para siempre.

La manada sobrevive.

Read more

¡La autoestima es la clave de la vida!

Seguro que estás pensando porque no he escrito más a menudo, que ahora tengo tiempo. Estamos en momentos duros, estáis todos un poco artos de esta mierda de Pandemia Mundial que nos ha tocado vivir. Todos nos enfrentamos en la vida a problemas y obstáculos ante los cuales muchas veces nos quedamos paralizados. ¿No os pasa? A mi si. Nos parece que un problema es irresoluble o que, simplemente, no tenemos el talento o la capacidad necesarios para encontrarle una solución.

Pienso que esta situación inesperada produce estado de shock. Lo que estamos viviendo parece ciencia ficción. Y es normal que el ser humano entre primero en una fase de negación, de decir esto no me puede estar pasando a mí. Más tarde llega la ira, el enfado, el resentimiento, el pensar que en el pasado pudimos hacer más, pudimos ahorrar más o ser más previsores. Es cuando nos atascamos en esa fase de tensión, nos enfadamos con la vida. El estado de rebeldía es un estado lógico, pero desde el punto de vista mental y físico es negativo. De esa primera etapa de enfado hay que pasar a una fase de aceptar la realidad, enfocarse en esta nueva situación y ayudar a las personas.

Hoy en día, también hay muchas personas que han hecho lo posible para sacar adelante sus empresas, trabajos y vidas y que, derrota tras derrota, se sienten sin fuerzas para seguir adelante. Ante ciertos retos, se nos nubla la mente, nos cuesta pensar con claridad mientras notamos que nos invade la angustia, se nos hace un nudo en el estómago y sentimos como si algo nos robara toda nuestra energía. Para que generemos nuestros propios estados de ansiedad es suficiente con que nos imaginemos que en el futuro van a aparecer problemas y que vamos a ser incapaces de resolverlos. La ansiedad es un estado de inquietud en el cual sufrimos en el presente por algo que ni siquiera sabemos con certeza que se va a manifestar en el futuro.
Todo ello hace que sea necesario conocer las profundidades de nuestro interior para comprender mejor de dónde surgen nuestras verdaderas limitaciones. Si queremos aumentar nuestra capacidad para resolver problemas y deseamos potenciar nuestra competencia a la hora de descubrir oportunidades, necesitamos aprender cómo transcender los límites que nuestra mente nos impone. Cuando entendamos por qué actuamos como lo hacemos, podremos empezar a diseñar nuevas estrategias que nos permitan alcanzar lo que hasta ahora nos parecía inalcanzable. Es en este nuevo espacio de posibilidades donde afloran la creatividad, la sabiduría y la energía que transforman por completo nuestra experiencia, al traer una mayor serenidad, ilusión y confianza a nuestras vidas.
Nos vemos en breve, buenas noches
Niko Rosales.

 

Read more

#Fuck2020

Os escribo a 31 de Diciembre de 2020. Queda un minuto para despedir el año #fuck. Este año que tenemos tantas ganas de que desaparezca de nuestras mentes y deje paso a un nuevo 2021. Seguro que estás preguntando por dentro, pobre ingenuo, sino sabes como será el 2021.  ¡Pero entre tu y yo!  es muy difícil que sea peor. Y si lo es, al menos no nos pillará por sorpresa, como llegaste tú, a poner nuestras vidas en pausa, a colocar sobre nuestro futuro un manto oscuro y a llenar nuestro día a día de miedo y prevención. 2020, no creas que te odiamos, tenemos ganas de que te vayas por el agotamiento, pero también tenemos algunas cosas que agradecerte. No nos adelantemos, déjanos dejarte algunas cosas claras. Llegaste con ganas de protagonismo y lo has conseguido. Ignoraste todos nuestros deseos de que fuera un buen año y te presentaste como un villano dispuesto a despedazar nuestras ilusiones.

Sin duda serás un año #fuck histórico, sin duda serás recordado en las generaciones futuras, pero no te vas a llevar todo el protagonismo porque los protagonistas, los actores principales seguimos y seguiremos siendo nosotros. Tuvimos que quedarnos en casa, tuvimos que dejar de abrazar a nuestros seres queridos, tuvimos que dejar de besar a nuestros amigos, tuvimos que dejar de viajar, tuvimos que perder trabajos. Tu afán de protagonismo dejó las calles vacías y escenas surrealistas de personas con mascarilla. Pero la mascarilla no nos va a callar ni va a impedir que sigamos sonriendo con la mirada. Y esa incertidumbre que ha marcado este año se diluirá entre las pequeñas certezas que vamos descubriendo cada día.

No sabemos cuál era tu intención al llegar arrasando con todo, tal vez no ha sido con mala intención. O sí. Pero aquí llega la parte en la que te agradecemos todo lo que hemos aprendido contigo. Porque serás recordado como el año de la pandemia, de la enfermedad, de la muerte y del miedo. Pero también serás recordado por el ser el año que nos hicimos conscientes de algunos valores que teníamos olvidados. Por esos padres y madres que empezaron a pasar más tiempo con sus hijos pequeños, por todo lo que aprendieron jugando con ellos, por frenar el ritmo de vida, por aprender del silencio y de la soledad, por descubrir el poder que tiene un Whatsapp.

Serás recordado por apreciar esos vínculos que no rompe la distancia, por la solidaridad, por descubrir a nuestros vecinos, por la empatía, por los cuidados. Te recordaremos por lo malo, pero también por obligarnos a ver el mundo de una forma diferente, por habernos hecho valorar más lo que tenemos, por mostrarnos lo que vale el momento presente. Por hacernos más fuertes a pesar de todo. Te recordaremos por hacernos ver cuánto podemos crecer en las dificultades y por aprender a disfrutar cada minuto con los nuestros. Porque este año, sin duda, hemos encontrado a los demás pero también nos hemos reencontrado con nosotros mismos.

Miramos diferente al 2021, dejamos de lado los propósitos de Año Nuevo y nos centramos en el día a día.

Ahora vamos paso a paso, agarrando pequeñas certezas, atesorando momentos.

El próximo año seremos más fuertes y te recordaremos también por eso pero… sí, estamos deseando pasar página.

Hasta nunca, 2020.

Read more

¡Felices Fiestas y feliz 2021!

Antes que nada, lo que más ilusión me hace es decir que no trabajaré para fin de año, al principio, al enterarme de la noticia me puse muy triste, pensé que putada más grande a nivel profesional y sí, en parte lo es, es gravísimo.  Pero como dice el gran Albert Espinosa, de las perdidas ganancias, tendremos tiempo para nosotros, para mi en este caso, a parar y disfrutar de la gente que más queramos. Pero ¿Qué nos depara entonces esta pandemia? Esta es una pregunta que todos nos hacemos de diferentes maneras. Ya sea por haber padecido la enfermedad, haberse mudado, haber perdido a un ser querido o un trabajo, haber adoptado un gatito o haberse divorciado, comer más o hacer más ejercicio, pasar más tiempo en la ducha cada mañana o por llevar la misma ropa todos los días, es una verdad ineludible que esta pandemia nos ha transformado a todos.

En la vida diaria, la incertidumbre se ha manifestado de innumerables y diminutas maneras al intentar reorientarnos en una crisis, en ausencia de los referentes habituales: escuelas, familias, amistades, rutinas y rituales. Los ritmos antes frecuentes, de tiempo a solas y tiempo con otros, los desplazamientos e incluso el reparto de correo, se han alterado. No hay una nueva normalidad, solo una extraña anormalidad en evolución. Incluso un simple «¿cómo estás?» está cargado de preguntas ocultas (¿eres contagioso?), y rara vez trae una respuesta directa, sino más probablemente un relato de hipervigilancia sobre una misteriosa subida de temperatura experimentada en febrero. Las mascarillas nos dejan prácticamente sin rostro, a mi me pasa, ni me conocen por la calle. El desinfectante de manos es una pantalla física, lo veo como «una barrera, como no hablar el idioma de alguien». Y ni te digo si mis amigos van todo el dia, como el pijama y el chándal. De alguna manera, el uso repetido de este tipo de prendas hace que todo lo que llevamos nos pese. Se suman a nuestro cansancio y le añaden una capa extra.

No quiero alargarme más pero la pandemia será algo «similar a una guerra mundial» en lo relativo a su impacto emocional. «Tendremos, supongo, una recesión global. Habrá un grave sufrimiento y desigualdad y pobreza. Se trata de una crisis vivida a escala mundial con grandes consecuencias emocionales, y me parece que en tiempos de adversidad el repertorio emocional de las personas cambia». Tal vez, como resultado de esta experiencia, transformaremos nuestro sistema sanitario para que preste la debida atención a la salud mental y física. Tal vez, la pandemia nos ayude a repensar para qué sirve la medicina. Yo así lo espero de verdad. En mi caso, gracias a FaceTime y Zoom me han ofrecido el mismo consuelo de la conexión remota, aunque puede que tenga que volver a aprender algunas habilidades de comunicación cuando volvamos a tener reuniones presenciales y Zoom ya no esté ahí para darme los turnos de la conversación y me recuerde los nombres de las personas. Durante meses, hemos convivido con nosotros mismos. Profundizaremos nuestra gratitud por los pequeños momentos del día a día que nos hemos perdido, y por algunos placeres que nos han ayudado a sobrellevarlo, aunque solo sea el sabor de una manzana de temporada. Y, de algún modo, nos conoceremos mejor a nosotros mismos.

Sea como sea, estamos aquí y tu me estás leyendo.

Felices fiestas y próspero año 2021.

Nos vemos en el camino, hasta entonces, sed felices.

Niko Rosales

 

Read more

Resiliencia

Hoy me apetecia explicar que he conocido una persona con mucha resiliencia. Es de ese tipo de personas que han conseguido sobreponerse a situaciones en las que salía por nuestra boca: “Si a mí me pasara eso, no sería capaz de continuar”. Para aquellas personas que han sobrevivido al dolor extremo de situaciones traumáticas, que han sacado aquella fuerza que va más allá de todo lo que algún día habíamos creído que podría con nosotros. Porque esta fuerza y capacidad de superación es, para mí, el punto más álgido del optimismo. Porque el mérito de un optimista está en sonreír cuando las cosas no podrían ir peor. En esforzarse hasta niveles amargos, en continuar avanzando cuando sienten que la vida es demasiado cara para que “valga la pena”.
Una persona con una admirable resiliencia es aquella a la que se le perfila un esbozo de sonrisa en los labios y la dibuja casi con dolor. Cuando el alma, en su máximo momento de martirio, obliga a la razón a no quedarse sin motivos para continuar hacia adelante. Cuando el superviviente que existe en él se ve obligado a comprar un poco de egoísmo para avanzar.

La persona resiliente es aquella a la que no sabes qué decir ni cómo consolar, porque sabes que, por muy empático que seas, eres totalmente incapaz de ponerte en su situación y de entender si quiera un atisbo del dolor por el que está pasando. Son los grandes sabios de la vida. Y no, para mí, la sabiduría no tiene nada que ver con la inteligencia. Una persona sabia es aquella que ha sentido mucho, que ha vivido intensas emociones y ha aprendido de ellas.  Y aunque no hay mayor e indeseable situación que una traumática, si ha pasado por ella y es aún capaz de ofrecer esperanza y desprender alegría a quien le rodea… que alguien le dé YA, por favor, la cátedra de la Vida.

Esa persona debería ser el psicólogo de psicólogos. Y es que no hay dolor que no sea capaz de entender, ni emoción que no haya sentido. Ésos son los resilientes valientes, aquellos que se han atrevido a viajar por todas sus emociones, incluso las que dolían. Aquellos que han abierto las puertas a todo tipo de miedos, de sentimientos desconocidos. Aquellos que se han sentido desamparados ante extrañas sensaciones y, aún así, han decidido apostar por la vida. Estos héroes nunca eligieron serlo a desgracia de sufrir en tal exceso y profundidad. Y es que lo que han sentido, ha sido tan hondo que, en la penumbra de tales profundidades, ha habido momentos en los que no han encontrado palabras ni vocabulario que se acercara a definir lo que sentían. Tú puedes ser un héroe sin haber pasado por ello. Empezarás a serlo cuando seas consciente de que no necesitas darle la bienvenida a la resiliencia para valorar la vida con las ventajas con las que se te presenta. Serás un héroe cuando valores lo que tienes por lo que te ofrece, nunca cuando lo valores por miedo a que te falte. Cuando vuelvas a conectar con la esencia de lo verdaderamente importante.

Cuando, con todo el aprendizaje que llevas a tus espaldas, te des cuenta de que necesitas recuperar el espíritu de cuando eras niño. Eso es, volver a sentirte niño de por vida. Y es que era entonces, cuando menos parecía que sabías, cuando en realidad más comprendías. Era cuando magnificabas las cosas y cuando la sonrisa de quien te estaba mirando era tu mayor alegría. Cuando sostenerte de pie era tu mayor triunfo, y cuando un cuento con final feliz era la mejor forma de despedir el día. Era entonces cuando nosotros, pequeños exagerados, le dábamos la importancia que verdaderamente tenían las cosas. Cuando incluso, sin ni siquiera saber formular una frase sin sentido, éramos capaces de otorgarle el sentido real y percibir la importancia de cuanto nos rodeaba. Con muy poco tiempo de vida estábamos, sin embargo, en el momento más sabio de nuestra vida.

Una persona que pasa por una situación dramática y dolorosa, a la que se le rompen todos los esquemas, se le da la oportunidad de empezar de nuevo y de reestructurar todo su bagaje espiritual. Es entonces cuando, si lo consigue, recupera el espíritu de niño, conecta con la vida de otro modo y se aleja de lo prescindible. Y es que día tras día se nos habla de una tal crisis económica. Sin embargo, yo creo que existe una mucho más fea y preocupante que nos perjudica mucho más que la primera. Se trata de una crisis espiritual. Y ésta no entiende de dinero, pues suspendió en economía. Sin embargo, sí que entiende de valores. Y a veces, cuanto más se recupera una, más cae la otra.

Cada vez que descuidas lo que quieres, estás atentando contra tu vida. Por lo tanto, aléjate de lo prescindible si lo imprescindible no te falta. Que la resiliencia de una de las personas más optimistas que conociste, no tenga que advertirte de las ventajas de tu vida. Y que con cada uno de sus «DISFRUTA», no se te derrame una lágrima que caiga a imperiosa velocidad por el peso de los remordimientos. Remordimientos por reconocer que no valoras, en cada minuto de tu vida, lo más importante de ella. Por eso, hoy va por ellas. Por esas personas que han puesto sonrisas, en sitios que a los demás nos parecían imposibles.

Muy buenas tardes, a seguir adelante.

Niko Rosales

Read more

¡Si muriese hoy!

Bastante trabajo me ha costado cometer tantos pecados y los días que peor estoy es cuando me siento delante del ordenador, hoy un poco más raro del normal no os voy a engañar. Creo que cuando soy bueno soy bueno, cuando soy malo soy mejor. Cuando abrí el blog en otras etapas solo contaba lo bueno, lo feliz que vivía, ahora con un poco más arrugas del normal y viendo la mirada atrás, que patético era.

Read more

¡Sonreíd amigos!

Hola buenas noches a todos, ¡estoy feliz! vuelvo a escribir ya que muchos me siguen porque esté hablando aquí. Como sabréis no es un blog para leer, es un blog para inspirarte. Como siempre si utilizas bien mis consejos seréis muy felices. Ojalá tengáis ganas de vivir y dejar de quejaros por nada ni nadie. Yo siempre pienso que cualquier crisis podemos reinventarnos. ¿Suena fácil hablarlo no? Voy a contaros una nueva historia: 

Esta noche, hace más frio del normal. No os pasa que llega el invierno y nos viene el sueño, quizás a mi un poco más. Pero bueno la energía de mi locomotora nunca para. Si, tiene razón mi mejor amigo que hay que parar más pero mira soy así, un poco hiperactivo. Yo soy de este tipo de gente que se nos olvido parar en un momento concreto, viviendo en un mundo obsesionado siempre por conseguir más y más cosas con menos y menos tiempo. Lo mejor de esta crisis mundial es esto, en mi caso y solo a nivel personal, aprenderé a vivir, aprender a vivir bien. El mundo se está agobiando mucho pero a nivel de conciencia cambiara todo para siempre, ahora es reinventar las cosas, los negocios, las familias, las actividades de ocio, las rutinas, creo que quizás cambie la forma de vivir. Somos consientes que ya nos hemos perdido la capacidad de parar y también que es lo más triste, la capacidad de emocionarnos.

Cuando pienso en emociones, pienso en como volveremos después de esta pandemia, estos momentos que paramos el mundo, que nada importa. Vivir es aprender a perder lo que ganaste, yo siempre he vivido la vida al límite vivencias extremas, vivencias mágicas y sobre todo momentos increíbles. La gente está viviendo días grises, en realidad son días claros fuera de contexto. Ahora la gente tiene muchas dudas, la gente se levanta con cifras, todo el día es una constante intoxicación de noticias relacionadas con esta pandemia, por la mañana, por la noche, por internet y hasta la gente que te cruzas a distancia cuando vas a comprar no hay otra conversación que no sea VIRUS. ¡Estoy hasta los cojones, cabrones!

La gente tiene mucho miedo, muchísimo miedo, apenas no duerme de noche. Yo des de bien pequeño aprendí lo que era la vida dura, yo aprendí a vivir al límite sin pensar el que dirán, sin pensar lo que somos, sin pensar lo que seremos. Pero cuesta, no os negaré que cuando te pones a dormir, la felicidad es dormir sin miedo y despertar sin angustia. Es difícil animar a una persona que ha perdido alguien de su familia, esto ya es otro nivel. En este tiempo cuando está solo en la habitación, piensa que es una pesadilla, que es un sueño, yo aconsejo mucho a darle cuerda a la imaginación. En mi caso, una de las mejores soluciones son imaginar que todo es mentira, me imagino mil cosas, os lo aconsejo, al final la mente se va, es parte de lo más bello, dejar a la cabeza libre. Mi abuelo me decía que cada generación pasa una pandemia, un momento económico grabe como crisis económica y una guerra. Yo no lo hacia mucho paso pero llevamos 2 de 3.

Os aconsejo que viváis estos días con la gente que más quieras, tengo un pacto de vida, os recomiendo que estéis  todo el día conectados riendo y sobre todo imaginando que haréis cuando pase esta locura. Aunque no nos demos cuenta es lo más bonito  entre el caos que nos está pasando, nuestro mundo es nuestra casa, nuestra isla, juntos formamos este bello archipiélago de solidaridad. Creo que esto será lo más bonito de lo que está pasando.

Yo tengo bastantes empresas y me relaciono con muchísima gente, solo por ellos, aguanto al pie del cañón con todas las sonrisas y la mejor sonrisa. Se que es duro, se que es durísimo. Pasaran cosas terribles, deberemos llevar vidas de otros dentro, hacer los duelos más tarde, porque ni podremos ir al tanatorio a decir te quiero a esa gente que perdemos en el camino, esto saldrá una vez pasado, saldrá mas adelante,  sufriremos, lo pasaremos mal, pero al final… Al final estaremos para seguir viviendo en este mundo con la gente que más queremos, es lo único que importa.

Os animo a que nadie pierda la esperanza, que todo el mundo disfrute de esta parada. Como sabréis, me encanta hablar con vosotros y explicaros lo que siento, en mi rincón favorito.

Mi madre, me dice siempre «¡no hables con desconocidos!» pero nunca olvidéis que los desconocidos cambian tu vida ¡gracias familia!

Dedicado a toda mi gente, a mi grupo de héroes que os hablo cada día para que estéis mejor y más fuerte.

Buenas noches y a seguir siendo valientes.

¡Os quiero!

 

Os dejo mi email para que sigáis contándome vuestras historias nikorosales@gmail.com, ¡prometo responderlos todos!

 

Read more

¡El virus que arrasó la felicidad!

No había hablando antes porque estamos totalmente saturados todos los días de noticias relacionadas con este fatídico virus, este 2020, el año de la pandemia, quedará grabado en la historia y en nuestra memoria. Estamos viviendo un apocalipsis colectivo, con muchas tragedias individuales. Pero no está siendo igual de duro para todos. Con el virus también la desigualdad ha marcado las distancias. La brecha económica, los problemas psicológicos, los retos sanitarios, los cambios en la escuela, la incertidumbre creciente… Y también la posibilidad de convertir esta crisis en una oportunidad para pelear porque el futuro sea mejor. No os confesaré que yo siendo el rey del optimismo, de la ilusión y del mundo empresarial no lo esté pasando mal a momentos.

Yo lo que peor llevo es perder el dinero que estamos perdiendo, perder la ilusión de toda la gente que me rodea. El virus ha cambiado nuestras vidas. Debemos afrontar la situación con una mentalidad positiva. Para eso necesitamos conocer las etapas a las que nos vamos a enfrentar. El coronavirus nos ha superado a todos. Nos enfrentamos a emociones incómodas, nos agobia el miedo, nos estremece escuchar a los sanitarios informando de las situaciones que viven, y no parece que las cosas vayan a mejorar en el corto plazo. Sin embargo, existe una verdad incuestionable: todo pasa. El coronavirus también. Como ha sucedido con otras pandemias o en otras situaciones difíciles que hemos vivido. Debemos afrontar el problema con una mentalidad positiva. Para eso necesitamos conocer las etapas y las emociones a las que nos vamos a enfrentar. Reconocerlas nos ayudará a afrontarlas de un modo más amable. A desarrollar una mentalidad positiva a pesar de las circunstancias. Esta posición nos permitirá entender que, en todo cambio, por difícil que sea, siempre existen oportunidades para seguir aprendiendo y avanzar como personas y como sociedad.

“Estoy triste y soy vulnerable”. Ya no hay miedo ni rabia, solo desazón y tristeza en estado puro. Estamos abatidos por las cifras de enfermos y fallecidos, conocemos personas afectadas o lo estamos nosotros mismos. Es un momento de aceptación pura de la realidad. En la crisis del coronavirus, la travesía por el desierto hay que afrontarla. La mentalidad positiva sin tocar el desierto es falsa y temporal (excepto para quien vive en el positivismo artificial constante o tiene problemas con la empatía, que no deja de ser negación). La buena noticia es que los desiertos también se abandonan. Nos podemos quedar atascados en la rabia o en la negación, pero la mayoría de las personas, tarde o temprano, conseguimos remontar la tristeza.

Normalizamos la realidad. Si estamos recluidos, encontramos los aspectos positivos. Nos ofrecemos a ayudar a otros desde la serenidad y no desde el miedo; nos reímos de la situación y, lo más importante, nos abrimos al aprendizaje. Cuanto más nos esforcemos en ver qué aspectos quiere enseñarnos esta nueva crisis, más rápido podremos atravesar la curva del cambio. Esta crisis será historia, como todas. Vendrán otras, nuevos problemas, y eso significa que estamos vivos. Si hemos sido conscientes del proceso y hemos aprendido como personas y como sociedad, habrá valido la pena, a pesar de las numerosas pérdidas que hayamos tenido en el camino. Rodearos de la gente que más queréis, protegerlos, decirles que les queréis, decirles que son lo más grande de vuestra vida.

Intentad pensar en positivo, haced mucho deporte y rodearos de gente con magia.

Read more

¡He bebido mucho, quizás muchissimo!

Tenemos que ser conscientes una vez más que el mundo no va bien. Yo jamás lo habría imaginado así. Pero si me dejáis, beberé un poco más. Es lo unico que pensaba cuando veia que todos mis negocios quedaban paralizados, te entra el pánico. Sabéis que de la noche a la mañana, nos sacan de nuestro ritmo hiperestimulado y nos encierran con nuestras fortalezas, debilidades y decisiones. En los últimos días, una vez que ha pasado la etapa de shock y nos hemos adaptado a esta nueva “manera de vivir”, empiezo a escuchar cada vez más conversaciones acerca de estados de ánimo y toma de decisiones con respecto a dinámicas de nuestro entorno habitual. El confinamiento nos ha arrinconado con nosotros mismos. De la noche a la mañana, nos sacan de nuestro ritmo hiperestimulado y nos encierran con nuestras fortalezas, nuestras debilidades y nuestras decisiones.

Y mira que intentamos no hacernos frente con fiestas online, comidas online, conciertos online, películas online, deporte online, manualidades online, recetas online… Pero son circunstancias tan extraordinarias e intensas que, por mucho que corramos, siempre nos alcanzarán. Y es que no estamos preparados. Nadie nos dijo que tendríamos que pasar el 40% del año 2020 con nosotros mismos y nuestros enfados, dudas, nostalgias, cobardía, seguridad, energía, debilidad, creatividad, cansancio, irritabilidad, sueños, frustración, alegría, faltas, etc., etc. Rara es la vez en la que nos atrevemos a darnos cuenta de ciertos estados y de verbalizar cómo nos sentimos y cómo nos obligamos, como sociedad, a guardar esa falsa felicidad colectiva, denominándola “saber estar”. Contar a los demás, de forma sincera, cómo nos encontramos no es una tarea fácil. Tanto para el que emite su estado de ánimo como para el que lo recibe. Siendo, la mayoría de las veces, el oyente el más torpe de la conversación. No estamos educados para eso.

Pero la excusa del confinamiento nos ha abierto una puerta a la honestidad, al reconocimiento y compartir de emociones. Nunca he escuchado hablar de forma tan abierta de nuestros estados emocionales como en las últimas semanas y todo gracias a la excusa del confinamiento. Hay momentos en los que estamos enfadados, por el confinamiento; tristes, por el confinamiento; ansiosos, por el confinamiento; aburridas, por el confinamiento; creativos, por el confinamiento; generosas, por el confinamiento; rabiosos, por el confinamiento; decepcionadas, por el confinamiento y así sucesivamente, por el confinamiento. Y si bien es cierto que el confinamiento no es natural y pensar en la situación mundial asusta sin siquiera abrir el periódico, los estados que estamos viviendo de forma más íntima no son nuevos y siempre estuvieron allí, son parte de nuestra naturaleza humana.

No se, yo de mientras con estos bichos por ahí. Con todos los negocios paralizados, voy a seguir bebiendo.

Niko Rosales.

Read more

¡Desintoxicación emocional!

Buenas noches queridos seguidores. No os voy a asombrar mucho si os explico que la mayoría de las cosas, lo que nos rodea se pueden volver tóxicas o tienen un grado de toxicidad.  La clave aquí está en la cantidad y ser consciente de que estamos abriendo la puerta a esa toxicidad.  Podemos tener un ambiente laboral tóxico o nuestra relaciones familiares de amistad y de pareja pueden volverse altamente tóxicas y, por último, el mundo digital. Normalmente llega de manera gradual sin darnos cuenta y por eso es tan peligrosa.  Cuando tú sabes que algo es malo para ti y lo ves venir o te alejas o le pones límites pero cuando algo entra de manera gradual, a veces, no te das cuenta que ya está dentro de ti hasta que ya te ha hecho demasiado daño. La principal forma de impedirlo es aprendiendo a detectarlo identificando las estrategias de la persona tóxica y las puertas de entrada que nosotros les damos.

Hay cariño que puede ser una sentencia de infelicidad, unos padres tóxicos pueden acabar con nuestra autoestima, nos pueden volver completamente dependientes.  En muchos casos los padres no son conscientes que lo están siendo, incluso creen que están haciendo lo mejor por sus hijos. Creen que sobreproteger, ser perfeccionista o extremadamente estrictos les está haciendo bien. Hablamos de persona tóxica, yo conozco muchas eh, las he bloqueado en Whatsapp jaja. Es una persona que te hace daño o daña parte de tu realidad y que, en muchos casos, tú le has abierto la puerta a que te haga daño. Pero ¿nacen? o ¿se hacen? Depende, hay gente que puede ser tóxica para una persona y no para otra, nosotros damos la llave al tóxico para entrar en nuestra vida. Hay gente que más que tóxica es letal porque o bien tiene un trastorno de la personalidad o porque es de un egoísmo feroz. Todos podemos ser tóxicos y lo somos sin darnos cuenta, aquí lo importante es el grado.  En el momento que manipulamos o queremos imponer nuestra voluntad nos volvemos personas tóxicas.

Hay gente que se la ve venir fácilmente y esas no son tan dañinas porque inmediatamente les cerramos la puerta. Estoy hablando de la gente que es egoísta o con un trastorno de la personalidad. El problema de una pareja, un padre o un amigo es que son gente que queremos y nos quieren pero nos están dañando o desequilibrando emocionalmente. Esa gente se vuelve tóxica para nosotros porque conocen nuestras vulnerabilidades y las utilizan para manipularnos. Por eso, hay que individualizar cada caso y que todos hagamos una reflexión propia de qué y quien están siendo tóxicos en nuestras vidas.

¿Se rehabilitan ? Más que rehabilitarse, porque siento que esta palabra no la utilizaría hablando de toxicidad, creo que podemos hacer consciente a una persona tóxica de que su forma de actuar nos está haciendo daño y que no se va a salir con la suya.

Read more